30 octubre, 2017

El origen del Día de Muertos

Cuando comienza noviembre el aire de México se impregna de incienso y las noches se iluminan al calor de las velas. Se sabe desde semanas antes que pronto será Día de Muertos y que es momento para hacer los preparativos de una celebración con miles de años de tradición.

La línea entre la vida y la muerte es un tema que ha causado admiración, temor e incertidumbre al ser humano a lo largo de la historia. Varias culturas lo han abordado de manera distinta utilizando sus propias creencias, rituales y tradiciones. Sin embargo, México es una de las pocas culturas en el mundo que adoptó a la muerte como una celebración que inició en la época precolonial y se ha mantenido, con algunas variaciones, hasta convertirse un símbolo nacional.

Época Prehispánica

El Día de Muertos tiene miles años de antigüedad y es una tradición que antecede a la llegada de los españoles. Existen registros de culturas prehispánicas como la maya, la mexica, la purépecha y la totonaca, que tenían rituales dedicados a la muerte dentro de su calendario. Para nuestros antepasados la muerte no significaba el final de la vida, era un nuevo comienzo, un viaje que se debía emprender hacia el “más allá”, mejor conocido como Mictlán (en la cultura mexica) o el Xibalba (en la cultura maya).

Este viaje no representaba un castigo o tenía connotaciones morales, como el paraíso y el infierno en la religión católica, más bien el destino de las almas de los difuntos era determinado por su manera de morir. Aquellos que fallecieran por situaciones relacionadas al agua, obtenían un destino diferente a los niños, a las madres que partían dando a luz o guerreros que morían en combate, quienes podían reencarnar en aves con bellos plumajes.

El camino hacia Mictlán era tan largo que nuestros ancestros enterraban a sus seres queridos con un perro xoloitzcuintle que servía de guía para evitar perderse. Además los entierros estaban acompañados de ofrendas que contenían objetos que la persona utilizaba frecuentemente en vida, comida de su preferencia e instrumentos funerarios como ocarinas, flautas sinajas en forma de calavera y esculturas en representación de los dioses Mictlantecuhtli y Mictecacíhuatl, señor y señora de la muerte, quienes esperaban a los difuntos en una parte del Mictlán.

Las festividades tomaban parte en distintos meses del año y los rituales llegaban a durar hasta 20 días de realización, en los cuales se acostumbraba a realizar sacrificios o comidas cerca de los lugares sagrados. También se debe recordar que en esta época se acostumbraba guardar los cráneos como trofeos para los rituales, lo que explicaría por qué hoy la figura de la calavera se ha convertido en un ícono.

Ofrendaprehispanica

Época Colonial

Durante la conquista, los españoles se vieron sorprendidos por las tradiciones paganas de los indígenas. Cuando iniciaron los métodos de evangelización, se designó que las celebraciones prehispánicas que hacían referencia a la muerte se celebrarían el 1 y 2 de noviembre para que se relacionaran con las celebraciones católicas del Día de los Fieles Difuntos y el Día de Todos los Santos, el primero dedicado especialmente a los niños y el segundo a personas de todas las edades. Poco a poco comenzaron a mezclarse ambas tradiciones, se colocaban imágenes de los fallecidos junto a una cruz en las ofrendas y se perdió la cosmovisión prehispánica.

Cerca de los años 1850 la tradición adquirió una nueva dimensión cuando el gobierno empezó a crear cementerios a las afueras de las ciudades provocando que los familiares decidieran llevar, flores, velas y comida para pasar la noche cerca de sus difuntos.

Durante la época revolucionaria, José Guadalupe Posada creó “La Calavera Garbancera” una representación caricaturezca de la muerte actualmente conocida como “La Catrina”. Este personaje fue protagonista de varias historias rimadas que contaban diversos fallecimientos con un toque de humor, ahora conocidas como calaveritas. Estos escritos aumentaron el sentido de celebración y diversión ante la muerte, como una forma de aceptarla en el ciclo de la vida y, al mismo tiempo, honrarla.

ofrenda

Modernidad

Actualmente el Día de Muertos se celebra el 1 y 2 de noviembre y aunque en muchos lugares se sigue manteniendo la tradición prehispánica de forma pura, en su mayoría se ha transformado con los toques católicos de la conquista. Sin embargo, esta tradición se ha visto amenazada por los fines comerciales y las relaciones directas con el festejo del Halloween, cuyos orígenes son norteamericanos.

A pesar de que esta tradición aún está lejos de extinguirse y olvidarse, aún puede sufrir varias modificaciones con el tiempo. Un ejemplo claro es el nuevo desfile que se realiza en la Ciudad de México a causa del éxito que obtuvo la película Spectre 007. Cualquiera que sea el futuro de esta tradición, no hay duda que enriquecerá nuestra cultura, no por nada la UNESCO decidió, un 7 de noviembre del 2003, que el Día de Muertos merecía ser reconocido como Obra Maestra del Patrimonio Oral e Intangible de la Humanidad con la explicación de: “las fiestas indígenas dedicadas a los muertos están profundamente arraigadas en la vida cultural de los pueblos indígenas de México. Esta fusión entre ritos religiosos prehispánicos y fiestas católicas permite el acercamiento de dos universos, el de las creencias indígenas y el de una visión del mundo introducida por los europeos en el siglo XVI”.

desfile dia de muertos

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