¿Haz oído hablar de la “higiene del sueño”?

Nuestras actividades diarias han hecho que dormir pase a aspectos menos importantes de nuestra vida cotidiana. Y aunque no lo creamos, las horas de sueño son igual de importantes que comer para mantenernos sanos, sobre todo, a largo plazo.
Estudios dados a conocer por Clínicas de Sueño, entre las que se encuentran instituciones como la UNAM, revelan que las generaciones jóvenes no duermen el tiempo necesario para desarrollar plenamente su estado físico y mental, afectando labores y su estado de alerta. De acuerdo con estos estudios, los adultos mayores que sufren de insomnio está correlacionado con malos hábito de la higiene del sueño en etapas más jóvenes durante sus vidas.
Y a todo esto, ¿qué es la higiene del sueño? Resulta ser un concepto que va más allá dormir lo suficiente. Implica crear y mantener un entorno ordenado y cómodo para descansar en el que se respeten los horarios naturales para dormir. y además, acostarse durante la noche y levantarse por la mañana a la misma hora, durmiendo lo necesario.
Uno de los principales enemigos de la higiene del sueño es la tecnología. Las generaciones jóvenes presentan dos aspectos importantes de su vida: Una online y otra offline, y ambas tienen casi el mismo grado de importancia para ellos. Así como la vida física tiene muchas exigencias, el tiempo que queda para actualizarse y socializar en  línea es durante la noche. Esto puede provocar accidentes automovilísticos, bajo rendimiento y estado de ánimo decaído, lo que en algunos casos desemboca en problemas psicológicos como depresión.
Algunos ejemplos que le suman importancia a la higiene de sueño son el accidente nuclear Chernóbil y la explosión del cohete espacial “Challenger”. Ambos sucesos fueron relacionados la mala higiene del sueño en los operadores que formaron parte.
Hoy en día, nos enfocamos en hacer que nuestra jornada rinda más con el ritmo que requieren todas nuestras actividades diarias. Recientemente ha sido tendencia el bienestar, no es mala idea implementar una correcta práctica del sueño para mantener las condiciones físicas y mentales óptimas a través, y además, de la higiene del sueño.

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