8 junio, 2018

La novelesca vida de Teresa Wilms Montt

“Soy Teresa Wilms Montt y aunque nací cien años antes que tú, mi vida no fue tan distinta a la tuya. Yo también tuve el privilegio de ser mujer. Es difícil ser mujer en este mundo. Tú lo sabes mejor que nadie. Viví intensamente cada respiro y cada instante de mi vida. Destilé mujer. Trataron de reprimirme, pero no pudieron conmigo”. Así comienza la auto descripción en los diarios íntimos de María Teresa de las Mercedes Wilms Montt.

Nacida el 8 de septiembre de 1893 en Viña del Mar, Chile. Teresa fue la segunda hija de siete del matrimonio entre Federico Guillermo Wilms Montt y Brieba y de Luz Victoria Montt. Sus padres eran miembros de la aristocracia chilena perteneciente a la élite mercantil y política del Chile de los primeros años del siglo XX.

Educada bajo el cargo de estrictas institutrices, desarrolló una facilidad para los idiomas, aprendiendo francés, inglés, italiano, portugués y un poco de alemán. Además obtuvo un carisma particular para interpretar el piano, cantar y obtuvo un talento muy especial en las letras. Debido a los estándares sociales de la época y a su educación, Tersa estaba destinaba a encontrar un marido, pero su espíritu creativo buscaba libertad en las artes.

Fue precisamente en un banquete lleno de lujo organizado en el verano de 1910, cuando la joven escritora conoció a Gustavo Balmaceda Valdés, un joven ocho años mayor que ella que trabajaba como funcionario del Servicio de Impuestos del Estado. A pesar de que ambas familias se opusieron, Teresa y Gustavo contrajeron matrimonio en una relación de la que nacerían 2 hijas: Elisa y Sylvia Luz.

Entre 1911 y 1914, la nueva familia fue transeúnte de varias ciudades chilenas como Valdivia e Iquique debido a los compromisos laborales de Balmaceda. Así comenzó un periodo de indescriptible soledad en la vida de Teresa Wilms pero que ayudó a mejorar su proceso creativo. Las inquietudes intelectuales de la joven, que buscaba adentrarse a los lugares reservados para los hombres, y los constantes celos de su marido fueron deteriorando poco a poco el matrimonio.

Wilms Montt comenzó a codearse con feministas y sindicalistas, observó los inicios de los movimientos reformistas además de que se adentró en la masonería. Ahí encontró grandes amistades con intelectuales y artistas como Víctor Domingo Silva. Fue durante esa época en la que se volcó a la escritura de sus Diarios Íntimos y donde consiguió publicar sus primeros textos bajo el pseudónimo de “Tebac”.

Al ver la desbordada fiebre intelectual de su esposa y bajo la sospecha de que ella mantenía un amorío con su primo Vicente Balmaceda Zañart, Gustavo Balmaceda decidió convocar a un tribunal familiar, el cual dictó sentencia de recluir a Teresa en el convento de la Preciosa Sangre, donde entró el 18 de octubre de 1915 y cometió su primer intento de suicidio el 28 de marzo del año siguiente.

Gracias a la ayuda de su amigo (y pretendiente) Vicente Huidobro, Wilms Montt logró escapar del convento y tomó rumbo hacia Argentina. Ahí su carrera literaria despegaría, conocería amistades como Victoria Ocampo y Jorge Luis Borges.

En Buenos Aires comenzó a colaborar en la revista Nosotros, donde también estuviera en su momento Gabriela Mistral. Además publicó sus dos primeros libros: Inquietudes sentimentales y Los tres cantos. La crítica literaria catalogó el primero como un gran éxito gracias a su poesía surrealista, mientras que el segundo no tuvo el mejor recibimiento a pesar de explorar temáticas como el erotismo y la espiritualidad.

Cuando su vida parecía volver a tomar rumbo, la tragedia la volvió a encontrar cuando Horacio Ramos Mejía, un joven de 20 años enamorado de la poeta se suicidó frente a ella, obligándola a tomar un barco a Nueva York en busca del olvido.

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Ya en norteamérica buscaría formar parte del cuerpo de enfermería estadounidense en la Primera Guerra Mundial. Sin embargo, no la dejaron desembarcar a causa de su apellido y la sospecha de que sería una espía alemana. Fue detenida por un tiempo hasta que la dejaron marchar y entonces comenzó a errar entre Argentina y España, aunque su principal residencia fue Madrid donde logró publicar En la Quietud del Mármol, Cuentos para hombres que son todavía niños y Anuarí, éste último dedicado a su enamorado suicida.

Fue hasta 1920 que logró establecerse en París y pudo reencontrarse con sus hijas después de 5 años sin verlas. No obstante, el regreso de sus niñas a Chile fue la última estocada en su dramática vida, la cual tendría un desenlace terrible. El 24 de diciembre de 1921, Teresa tuvo éxito en su tercer intento de suicidio, luego de provocarse una sobredosis de veronal a los 28 años de edad. Fue enterrada en el cementerio del Père-Lachaise a sólo unos metros de Oscar Wilde, Molière y Edith Piaf.

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