9 noviembre, 2018

Oxígeno, estabilidad, autosustentabilidad: carencias de nuestras ciudades

Hola.

A veces quisiera vivir en un lugar lleno de vegetación en donde pudiera salir a correr al campo sin tener que preocuparme de que un coche me atropelle o algún malandro me robe.

Quisiera tener una casita en la que tuviera un jardín en el que yo pudiera cultivar la mayor parte de mis alimentos, así tendría la seguridad de que la tierra estaría limpia y libre de pesticidas y tóxicos que matan al medioambiente.

 

Sin embargo,  vivo en la Ciudad de México, gran urbe que tiene cosas impresionantes y mucha historia pero que cada vez es más difícil, incierto e inseguro vivir aquí por el gran número de habitantes que aquí convivimos todos los días.

Los citadinos, y las personas que viven alrededor de esta gran metrópoli, en estos días estamos padeciendo la incertidumbre del agua, líquido esencial que no solamente mantiene con vida a los seres humanos, sino que también logra sostener a nuestra gran ciudad, pues la gran mayoría de las calles, alcaldías y colonias están construidas sobre lo que alguna vez fueron grandes extensiones de agua; por ejemplo: Río Churubusco.

Además de esto, la contaminación ha enfermado a nuestros árboles, si te fijas un poco y miras en su corona, te darás cuenta de que la mayoría tiene una plaga llamada “muérdago”, el cual destruye paulatinamente la corteza y la va opacando.

Por fortuna, hace unas semanas encontramos un maravilloso lugar en el que podemos volver a aprender a respetar a la naturaleza al mismo tiempo en el que desarrollamos diversas cadenas productivas con la que podemos forjar nuevos modelos económicos. Este lugar está totalmente construido con material reciclado, aquí dan talleres para que aprendamos a crear un huerto en casa, a cómo separar y utilizar la basura, consultas y cursos para alcanzar y mantener la salud, a crear ambientes sostenibles y sobre todo ¡a proteger el medioambiente!

Este lugar se llama Huerto Roma Verde, ojalá todos los citadinos nos demos tiempo para visitar recurrentemente este lugar y en verdad desearía que existieran más oasis como éste.

Hasta la próxima. 

Atentamente

Sam.

 

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