Tu poderosa fuerza interior

 

¿Te has dado cuenta de que cuando realmente te propones algo te sales con la tuya?

Esto no es arte de magia, tampoco porque tengas un poder sobrenatural o por buena suerte. No, simplemente es porque te concentras en los procedimientos, visualizas los pasos a seguir y ejecutas.

Por otra parte, quizás tampoco te has dado cuenta de que cuando las cosas no salen como nosotros hubiéramos querido es porque hay pensamientos y emociones que interfieren con los objetivos, obstáculos que nos desvían de la meta y casi siempre le echamos la culpa a la mala suerte o a la adversidad de las circunstancias.

Voltea a ver dentro de ti, observa.

En 99% tú tenías la convicción de que merecías ese aumento pero hubo un 1% que te hizo dudar, hecho que se notó al momento de hablar con tu jefe.

En 99% tú tenías la certeza de que enamorarías a esa chica o a ese chico que te trae de cabeza pero al acercarte y hablar con ella o él, simplemente dejaste ver que cargas con muchas inseguridades, razón por lo que decidieron apartarse de tu camino.

Observa.

¿Cuántas veces te has detenido y dejaste de actuar por el qué dirán?

Observa, escucha, pon atención a tus palabras y a las del otro.

Si en vez de juzgar tus pensamientos, si en vez de criticar al prójimo aprendes a observarte tal cual eres, en la amplitud de tu naturaleza, y de la misma forma entiendes al otro, verás que tú y los demás no son otra cosa más que entes que caminan juntos en una misma dimensión.

¿Qué se puede alcanzar si logras entender esto?

Prácticamente lo que sea.

El médico mexicano, René Arturo García Félix, quien a la fecha de hoy ha logrado vivir con el Virus de Inmunodeficiencia Humana (VIH) durante cuatro décadas, creó un lugar en donde al sanar el alma de las personas, les brinda la facultad para cumplir cualquier meta.

 

El filósofo vagabundo de la vida, – cómo él orgullosamente se hace decir -, es quizá uno de los primeros mexicanos que adquirieron el VIH cuando no se sabía nada de este virus, a diferencia de muchos de ellos, él vive compartiendo su existencia y de lo que de ella aprende.

¿Te imaginas lo que se podría lograr si viviéramos libres de prejuicios?

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