7 junio, 2017

Una joya en medio de la Ciudad, Museo del Estanquillo

Cuando Carlos Monsiváis eligió el edificio que albergaría sus colecciones, bromeó diciendo: “Ahí estaba la gran joyería del Porfiriato; ya salieron esas joyas, ahora entran las mías”.

Y es que fue él quien pidió se rescatara este inmueble para ofrecer a los transeúntes del Centro Histórico de la Ciudad de México un espacio para disfrutar un panorama completo de la cultura popular mexicana.

El Museo está ubicado en la esquina de Isabel la Católica y Madero donde a fines del siglo XIX se alojaba la joyería La Esmeralda Hauser-Zivy y Compañía. Posteriormente, en el siglo XX el edificio se convirtió en oficina de gobierno, después banco y hasta una discoteca llamada La Opulencia.

En sus 345 m2 distribuidos en cuatro pisos se puede disfrutar de mapas, litografías, grabados, pinturas, esculturas, maquetas sonorizadas y muchos objetos más que forman parte de la inmensa colección que heredó el escritor al Museo.

Además de las salas de exhibición y la de lectura, el Museo ofrece una tarde plácida en la terraza tomando un rico café, la charla con los amigos y la lectura de alguno de los cientos de ejemplares que se ofrecen en la Librería Educal que ahí se encuentra.

Diseñado por los arquitectos Eleuterio Méndez y Francisco J. Serrano, la afrancesada construcción abrió sus puertas como Museo el 23 de noviembre de 2006, tras cuatro años de planeación. Este espacio no tiene una finalidad didáctica, sino de diversión, pues de esta manera homenajea el espíritu chocarrero de su fundador.

En palabras de su primer director, Rodolfo Rodríguez, el Museo del Estanquillo, Colecciones Carlos Monsiváis, es “un regalo lúdico para los mexicanos, no un espacio solemne. Ahí el público ríe y descubre la historia de su identidad”.

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