17 diciembre, 2018

Diez trágicos días

Hace 105 años, en febrero, un grupo de cadetes de la Escuela Militar de Aspirantes de Tlalpan y la tropa de del cuartel de Tacubaya se sublevan para liberar a los generales Bernardo Reyes y Félix Díaz, sin embargo, no lo logran, por lo que se refugian en la Plaza de la Ciudadela. Ese mismo día, el entonces presidente Francisco I. Madero sale del Palacio Nacional en busca del general Felipe Ángeles, militar de su confianza y regresa con él para que defienda esta plaza.

A su regreso, Madero se da cuenta de que se ha desobedecido su instrucción de quitar a Victoriano Huerta quien estaba al mando de someter a los sublevados. La ciudad se paraliza. Llegan más tropas a la capital y se inicia el ataque a los atrincherados en el que caen más de quinientos muertos y heridos. 

 

Huerta se entrevista en secreto con Félix Díaz y planean  el derrocamiento de Madero, mientras los golpistas toman la cárcel de Belén, lo que provoca una fuga de reos, quienes se unen a la sublevación. 

Madero, previniendo una intervención estadunidense, escribe a su homólogo William H. Taft y rechaza a Pedro Lascuráin y los senadores que piden su renuncia, ante su incapacidad de sofocar la rebelión. Mientras tanto, Huerta designa a Aureliano Blanquet para defender el Palacio Nacional.

El 16 de febrero, aunque se había pactado un alto al fuego, la batalla continúa y Huerta es sorprendido hablando con los rebeldes, a pesar de sus sospechas, Madero lo mantiene al mando.

Madero recibe un telegrama del presidente estadounidense tranquilizándolo, pero recibe fuertes presiones de parte del Senado, para que renuncie. Gustavo A. Madero, hermano de Francisco, sorprende a Huerta comunicándose con los golpistas y lo lleva frente al presidente quien cree sus mentiras y lo deja libre.

Día siguiente, Madero y Pino Suárez son aprehendidos al salir del Palacio Nacional, mientras se celebra el Pacto de la Embajada donde Huerta y Henry Lane Wilson destituyen a Madero.

El hermano de Madero, Gustavo, es torturado y asesinado; Madero y Pino Suárez son forzados a renunciar  y Pedro Lascuráin asume la presidencia, en su único acto de gobierno nombra a Huerta secretario de Gobernación, y renuncia a los 45 minutos de haber asumido el cargo. Así, Huerta asume la presidencia.

Finalmente, Madero y Pino Suárez son asesinados durante su traslado a Lecumberri concluyendo uno de los negros periodos de la historia mexicana: La Decena Trágica.

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