8 octubre, 2019

La evolución de las tablets

¿Sabías que las tablets tienen más de 40 años? Aunque parecen un nuevo descubrimiento, lo cierto es que a finales de los años 60, un visionario y doctor en Informática Alan Kay mostraba al mundo un concepto que llamó Dynabook.

El Dynabook o como lo conocemos ahora “tablet” tenía como objetivo acercar los niños en el mundo digital.

Aunque nunca se llevó al mercado de consumo, las principales características que debía tener el equipo eran las siguientes: un niño tenía que ser capaz de usarlo; es decir: la característica primordial del proyecto era que la interfaz de usuario debía ser lo más intuitiva posible.

En 1992, Microsoft saca al mercado el Microsoft Windows para Pen Computing, que permite a los desarrolladores crear aplicaciones dedicadas a la nueva forma de interactuar con la máquina. Al año siguiente, Apple se suma a la moda con Newton, históricamente considerado uno de sus mayores fracasos comerciales.

Como el mercado manda, en el rastro del PalmPilot surgen otros PDAs (Personal Digital Assistants – Asistentes personales digitales) que fueron lanzados como grandes rivales de la Palm, entre ellos el PocketPC.

 

Los PDAs se mantuvieron como la principal forma de slate PC para el público general hasta el surgimiento y popularidad de los smartphones. 

Un factor importante para la permanencia de los slates PCs en el mercado fue Bill Gates, de Microsoft, que mantuvo la inversión de su empresa en el desarrollo de software destinado a los tablets. El Windows XP Tablet Edition, por ejemplo, era acompañado de una serie de especificaciones mínimas para el hardware. 

En el año 2010, Samsung , con su Samsung Galaxy Tab,  y Apple , con su iPad,  daban de nuevo un concepto a este sector y comenzarían con unos equipos que se acercaban algo más a lo que Alan Kay se refería con su Dynabook.

Durante los últimos tiempos, los smartphones han robado escena a los PDAs llevando a un desarrollo paralelo. Aquellos equipados con pantallas de toque recibieron el nombre de Tablet. El propio iPhone, de Apple, presenta varias características que permiten clasificarlo así, y que también son encontradas en el iPad. 

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