10 mayo, 2019

La Inteligencia Artificial aplicada al arte

Desde épocas antiguas han surgido cuestionamientos interesantes en la rama artística y en la científica, ¿qué es el arte?, ¿cuál es el verdadero alcance de la ciencia en estas disciplinas ?, ¿hay límites para la creatividad?, y aunque no existan respuestas concretas, sabemos que el arte y la ciencia trabajan de la mano para expandir los métodos de expresión de la humanidad. El arte se ha adaptado a la modernidad y ha buscado nuevas herramientas que sirvan mejoren la inspiración. Mientras que la ciencia con su naturaleza curiosa intenta adentrarse en la mayor cantidad de temas posibles.

Actualmente, los avances científicos nos permiten explorar nuevas técnicas artísticas. Lo último con lo que se ha experimentado es con la inteligencia artificial. Muchos se preguntaran, ¿cómo se puede utilizar la inteligencia artificial en el arte? y tal parece que la respuesta se divide en dos, la primera es para la autentificación y la segunda es para la creación.

Identificación del arte

Un trabajo realizado por el tecnólogo, Steven Frank, y la historiadora, Andrea Frank, ayudó a desarrollar un  sistema de inteligencia artificial, conocido como el A-Eye, el cual detecta obras de arte falsificadas. Dicho dispositivo funciona a través de conexiones neuronales que analizan distintas obras comparándolas con las originales.

Las pruebas se realizaron enfocándose en la obra de Rembrandt, un pintor holandés maestro en el estilo barroco. El proceso consistió en analizar un total de 80 obras, la mitad realizadas por el famoso pintor y la otra mitad por imitadores. El A-Eye analizó los cuadros  mosaico por mosaico y pixel por pixel y así fue capaz de determinar cuales eran los reales y cuales no. Si esta inteligencia artificial otorga a una obra menos del 50%, significa que no fue realizada por Rembrandt. Si, al contrario, la calificación es mayor al 50% la obra es adjudicada al pintor holandés.

Los investigadores esperan que en un futuro se pueda determinar qué áreas de una sola pintura pueden haber sido pintadas por diferentes artistas, como al momento de realizar restauraciones.

Creación del arte

Unos investigadores de la Universidad Rutgers en Nueva Jersey y el laboratorio de Inteligencia Artificial de Facebook en California realizaron un sistema dual capaz de crear obras de arte. El proyecto intentaba que el algoritmo realizara las obras sin que éstas correspondieran a ninguna corriente artística existente. Es decir, que las obras fueran lo suficientemente abstractas para ser catalogadas como arte moderno pero que no se asemejaran a la creación de algún autor en específico.

El algoritmo que crearon fue conocido como Creative Adversarial Network (CAN) y funciona a través de dos señales. La primera es la generadora, la cual se encarga de ir creando imágenes, mientras que la segunda señal, conocida como discriminadora, va catalogando cada imagen generada como una obra de arte o no. La señal discriminadora recibió el entrenamiento necesario para poder catalogar las obras de arte, ya que se construyó con información de 81.449 pinturas de 1.119 artistas distintos (del siglo XV al XX),por lo que es capaz de discernir entre una obra de arte y otro elemento (como una fotografía o un diagrama). El resultado de este algoritmo es una creación nueva, no demasiado innovadora y no perteneciente a ningún estilo, es decir, una creación abstracta.

Lo sorprendente de este mecanismo es que las obras fueron expuestas en un evento de arte contemporáneo y se les preguntaba a los asistentes la calificación que le darían a la pintura y si creían que ésta fue realizada por un humano. Al final el resultado mencionó que el público percibió las obras como “intencionales, visualmente estructuradas, comunicativas e inspiradoras”, muchas generadas por humanos y con una mayor calificación que las hechas por artistas reales.

Esto demuestra que ante los ojos inexpertos, el arte generado por inteligencia artificial puede ser percibido como humano. Sin embargo, aún existen pocas capacidades para dotar de un estilo particular las obras hechas a través de algoritmos, ya que, por ahora, la mayoría se basan en imitación o simple abstracción. Si bien, la ciencia puede ir aumentando sus alcances en el arte, los verdaderos artistas no tienen qué temer, porque a lo único que se enfrentan es a la generación de nuevas herramientas para expresar sus emociones e ideas.

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