4 marzo, 2019

Los agujeros blancos, el Yin y el Yang de la materia

Seguramente conoces o has escuchado sobre la teoría del Big Bang, en el cual se dio origen al espacio, al tiempo, a la energía y todo lo que conocemos como universo. La teoría cuenta que en una gran explosión que sucedió por el choque de dos estrellas, se originaron los planetas como ahora lo conocemos. Tiempo después se crea la teoría de relatividad donde se da explicación a los famosos agujeros negros los cuales ya todos los conocemos. Pero en los últimos días ha salido a la luz un nuevo tipo de agujero, el llamado agujero blanco.

Un agujero blanco es, al igual que el agujero negro, una hipótesis surgida de “La Teoría de la Relatividad” creada a principios del siglo XX por el físico Alemán de origen judío, Albert Einstein. En esencia, un agujero negro es un punto de dónde la materia sale expulsada y por consiguiente, este emite y emana tanto materia como energía, de lo contrario, el agujero negro absorbe o engulle materia y energía. Los científicos dicen que un agujero blanco no duraría mucho pues acabarían haciendo implosión y se convertirían en agujeros negros. Por lo que comprobar su existencia es más difícil a diferencia de un agujero negro.

Algunos científicos consideran que el universo fue iniciado realmente por un agujero blanco, o que en este momento, en alguna parte del universo hay algunos agujeros blancos que dan origen a otros universos o a pequeños universos. Sin embargo todavía no se ha demostrado la existencia de un multiuniverso o si los crearon los agujeros blancos.

Según la teoría de Einstein, un agujero negro es una propuesta para definir y dar solución a las ecuaciones del campo gravitatorio que sería el contrario al agujero negro, uno deja escapar la materia mientras que el otro la observe. De hecho ningún objeto puede permanecer en el interior de dicha región durante un tiempo infinito. Por ello se define un agujero blanco como el reverso temporal de un agujero negro: el agujero negro absorbe a su interior a la materia en cambio el agujero blanco la expulsa. Por lo que algunos científicos consideran que en realidad este es el famoso “fin” de los agujeros negros y en realidad sí tiene una salida.

Por otro lado, existen otros más que consideran que la existencia de los agujeros blancos es imposible, debido a las condiciones tan especificas que requieren, este es la de la región finita del espacio y tiempo, visible como objeto finito y celeste, con una densidad  que deforma el universo. Por esta razón, y con base en la teoría de Einstein, el universo es como una goma el cual dependiendo de la masa que se encuentre arriba de el, será el hundimiento que tenga, por lo que no es lo mismo el hundimiento que provoca la luna, la tierra o el sol. Los agujeros negros tienen un hundimiento mucho más grande, casi infinito.

A diferencia de los agujeros negros para los cuales existe un proceso físico bien estudiado, no hay un proceso análogo claro que lleve con seguridad a producir agujeros blancos. Aunque se han apuntado algunas hipótesis, una de ellas es que que los agujeros blancos como una especie de ‘salida’ de los agujeros negros, ambos tipos de singularidades probablemente estarían conectadas por un agujero de gusano (nota que, como los agujeros blancos, los agujeros de gusano aún no han sido encontrados hasta ahora).

A pesar de que todo esto son solo teorías aun no confirmadas, así pasó con los agujeros negros y hoy en día ya son una realidad comprobada. En algún momento fueron solo teorías y hoy en día es algo confirmado. Puede que en algún futuro podamos contar con una comprobación de las teorías del agujero blanco, mientras tanto seguiremos al tanto sobre esta teoría.

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *