¿Por qué el mentol nos hace sentir frío?

Algunas veces hay cosas que nos parecen tan normal a nuestro alrededor que no le tomas la importancia ni la atención que merece. Cosas tan simples pero que en su trasfondo real tienen una complejidad muy grande. Como por ejemplo, ¿por qué el agua moja? ¿Alguna vez te lo preguntaste? Sé que podrías decir, pues por que es agua, y el agua moja. Pero hay todo un fenómeno detrás de esto llamado “el fenómeno de adherencia” en donde básicamente se explica que el agua realmente no moja, más bien se adhiere a nuestras células o a las moléculas, y la sensación que realmente sentimos es la de la adherencia de las células del agua a nuestras células.

Esto es solo un ejemplo de cómo algo tan normal y cotidiano realmente tiene un trasfondo mucho más grande y complejo de lo que crees.

Hoy te vamos a contar uno de los fenómenos más extraños pero que para nosotros parece normal.

Alguna vez te has preguntado ¿por qué cuando comemos un chicle o una menta sentimos la sensación de frío? Si en realidad un chicle o una menta no está frío. No se siente lo mismo cuando comemos un hielo o tomamos una bebida fría que cuando comemos una menta o un chicle. El hielo o la bebida fría realmente está fría y hace que la temperatura de nuestra boca baje, pero un chicle no está frío.

La razón por la cual podemos sentir frío al momento de comer una menta es por el “Potencial Receptor Transitorio Canal de Cationes Subfamilia M (Melastatina) Miembro 8” o por sus siglas TRPM8, el cual es es una canal catiónico, permeable a calcio, activado por disminuciones de temperatura, por compuestos naturales y sintéticos que evocan sensaciones de frío y por voltaje. Este canal es la principal entidad molecular responsable de la transducción del frío en las neuronas sensoriales primarias del sistema somatosensorial. 

Suena a mucho ¿no?. No te preocupes, te lo vamos a explicar. Esto traducido a un lenguaje más fácil de entender es; que estos receptores se activan al momento de entrar en contacto con algunos compuestos como el mentol, el cual hace que envíen una señal al cerebro para avisar que la temperatura ha bajado y que debemos sentir frío. Las moléculas del mentol se quedan adheridas a estos receptores por un tiempo determinado y por eso aunque tiremos la menta o nos la acabemos, seguiremos sintiendo esta sensación por un tiempo más.

Estos receptores en sí son los encargados de avisar a nuestro cerebro cuando la temperatura realmente ha bajado, pero no solo se activa con el mentol, también con sustancias como el eucalipto o iclinia.

Este fenómeno ha sido muy estudiado, pues es todavía un misterio. Sabemos y entendemos cómo funciona, entendemos que el mentol se adhiere a estos receptores, pero aún no se sabe ni se entiende por qué la menta produce esta sensación. Ya que, la menta es capaz de hacer sentir cierta sensación de analgésico. Pero aún no se sabe la razón real de por qué sucede esto. También, es todo un enigma, la razón por la cual es usada para los problemas respiratorios, pues realmente no abre las vías respiratorias, sino que provoca lo mismo que un chicle de menta en la boca, da la sensación de frescura y un ligero adormecimiento.

Esperemos que pronto podamos resolver o entender un poco más sobre estas sustancias exógenas que sin duda son un gran enigma pero ayuda mucho y saben deliciosos. 

Aunque no todo es miel sobre hojuelas, recuerda nada en exceso todo con medida, pues el menos o el eucalipto en cantidades muy grandes puede provocar hasta pérdida del conocimiento o convulsiones, sin contar con la parte de que realmente es una sustancia irritante para el estómago. Pero esto solo en casos extremos de sobredosis o consumos industriales. Así que relájate y disfruta de un buen chicle de menta de vez en cuando, porque estas sensaciones las tenemos hasta en las pastas dentales.

Sin duda las cosas que parecen normales, son más complejas de lo que crees. Encontrar explicaciones a cosas cotidianas te puede dar un conocimiento y visión de la vida y el mundo mucho más grande y diferente de lo que crees.

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