Superando catástrofes

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¿Cómo estás? ¿Necesitas que alguien te escuche?

Hola. ¿Sabías que quizás así es como deberíamos de saludarnos todos los días?

La persona que está a un lado de ti en tu lugar de trabajo, tu compañero de viaje que va en el transporte público que te lleva a casa, el o la vecina a quien has visto por muchos años y que apenas sabes su nombre, todos ellos y tú están en riesgo de desarrollar alguna enfermedad mental y/o trastorno de la ansiedad, más aun si viven en la zona centro de nuestro país.

Tanto en lo social como en lo económico, los últimos días han sido complicados y los meses por venir no prometen ser más estables, aunado a esto, la mayor parte de los mexicanos que viven en las zonas donde los fenómenos naturales tuvieron mayor impacto, están en riesgo de desarrollar en cualquier momento alguna manifestación de estrés postraumático.

Por estas razones, quizá sería buena idea que entre nosotros nos ocupemos de ofrecer nuestros oídos para escuchar cómo se sienten los demás, que está pasando por sus mentes y qué necesitan. Tal vez este ejercicio nos lleve algunos minutos pero siempre será mejor el haber dedicado un tiempo para escuchar al otro, que luego enteraros de que le sucedió algo a causa de haber tomado una mala decisión, episodios tristes que en muchas de las veces pudieron haber sido prevenidos.

Únicamente para darnos una idea de lo vulnerable que es la mente de los mexicanos citaremos dos cifras que merecen ser analizadas: por su parte el Instituto Nacional de Psiquiatría señala que de cada cinco mexicanos con diagnóstico de alguna enfermedad mental, apenas una recibe tratamiento. Por otra parte, la Asociación Mexicana de Psiquiatría indica que 3 de cada 4 mexicanos ha desarrollado o padecerá algún trastorno mental.

Cabe destacar que estas cifras ya estaban publicadas antes de los eventos naturales ocurridos en el mes de septiembre pasado, por lo que ante lo traumático de los hechos podría esperarse un incremento en el número de personas mentalmente afectadas.

¿Qué podemos hacer?

Primeramente escuchar, estar atentos a lo que nos dicen, no imponer nuestras ideas y hasta ofrecer compartir el silencio. ¡Ojo con esto último! El silencio es necesario, siempre y cuando sea en compañía, pues no sabemos en qué momento la persona afectada necesitará extender su brazo y hacer contacto con las manos o simplemente verse en nuestra mirada.

Además de esto, si los ánimos decaen y la apatía o el negativismo comienzan a inundar nuestra mente, o la de alguien a nuestro alrededor, es necesario que nos empujemos a un grupo de autoapoyo, ya que ahí se podrá encontrar la sanación.

Hoy como nunca, estamos en nuestras manos.

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